La relación entre la inteligencia artificial y Wall Street muestra señales de desgaste luego de que Amazon sufriera una caída superior al 10% en sus acciones tras presentar resultados financieros del último trimestre de 2025. Aunque la empresa reportó un crecimiento del 14% en ingresos y del 6% en beneficio neto, los inversionistas reaccionaron negativamente al anuncio de un gasto de capital estimado en 200.000 millones de dólares para 2026, enfocado principalmente en inteligencia artificial.
El mercado, que anteriormente premiaba las fuertes inversiones en IA, ahora exige resultados tangibles y retorno inmediato. Esta tendencia ya había afectado recientemente a Microsoft y Google, reflejando una creciente impaciencia de los inversionistas frente a gastos elevados con beneficios aún inciertos.
El principal problema señalado es el desequilibrio entre el crecimiento de ingresos y el aumento del gasto. AWS creció un 24%, pero las inversiones avanzan aún más rápido, dentro de una “carrera armamentística” entre grandes tecnológicas por dominar la infraestructura de IA. A pesar de las críticas, el CEO Andy Jassy defendió la estrategia asegurando que se trata de una oportunidad histórica para expandir el tamaño de Amazon y su nube.
Sin embargo, la compañía también enfrenta otros proyectos costosos como la red de satélites Kuiper y la automatización logística, lo que incrementa la presión financiera. Aunque negocios tradicionales como el comercio electrónico y la publicidad siguen creciendo —10% y 23% respectivamente—, parecen estar financiando una apuesta en IA que algunos analistas consideran riesgosa.
Además, expertos advierten que las inversiones masivas en centros de datos podrían volverse obsoletas en pocos años si cambia la arquitectura de chips, sumado al alto consumo energético y de agua. En un contexto económico menos tolerante al riesgo, el mercado ya no premia el optimismo sin resultados concretos, dejando a Amazon bajo mayor escrutinio financiero.

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